Recomendaciones CDC - Influenza A H1N1

Cúbrase la nariz con un pañuelo desechable cuando tosa o estornude. Para obtener más información consulte www.cdc.gov/h1n1flu/espanol/

Mostrando las entradas con la etiqueta Cuidados respiratorios. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cuidados respiratorios. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de agosto de 2009

Dieciséis sociedades científicas pedirán al Congreso de la Nación que Argentina ratifique el Convenio Marco para el Control del Tabaco.

El documento se leerá este viernes en Rosario, durante el Congreso “Tabaco o Salud”.

Buenos Aires, Agosto de 2009.- Mañana viernes 14 de agosto, durante el 4º Congreso “Tabaco o Salud”, se leerá en público la “Declaración de Rosario”. Este documento, firmado por 16 sociedades científicas, solicita al Honorable Congreso de la Nación la inmediata ratificación del Convenio Marco para el Control del Tabaco, el primer tratado de salud pública mundial. El mismo está destinado, a controlar el tabaquismo, principal causa de muerte prevenible en todo el mundo y que sólo en nuestro país anualmente causa 40.000 muertes y ocasiona gastos por de $6.900 millones que paga toda sociedad en su conjunto. La Argentina tiene el lamentable privilegio de ser uno de los cuatro países del mundo que, habiendo firmado en su momento la adhesión al mismo, aún no lo ha ratificado.

El documento, que será leído a las 11 hs. del viernes 14, se redactó durante la reunión “Sociedades Científicas: protagonistas de los procesos de toma de decisión en Salud Pública. Ratificación del Convenio Marco para el Control del Tabaco”, convocada por la Asociación Argentina de Tabacología (AsAT). En dicho encuentro, además, se consensuaron estrategias tendientes a asumir un mayor protagonismo en la difusión del conocimiento dirigido a la sociedad toda y particularmente a mejorar los mecanismos para influir en la toma de decisiones emanadas de los organismos oficiales competentes.

Asistieron al evento las siguientes sociedades científicas vinculadas a la salud: Asociación Medica Argentina; Sociedad Argentina de Medicina; Sociedad Argentina de Medicina Interna General; Sociedad Argentina de Cardiología; Federación Argentina de Cardiología; Sociedad Argentina de Alergia e Inmunopatología; Sociedad de Tisiología y Neumología de la Provincia de Buenos Aires; Asociación Argentina de Psiquiatras; Sociedad de Medicina Familiar Urbana y Rural; Sociedad Argentina de Ginecología Infanto-Juvenil; Sociedad Argentina de Pediatría; Federación Argentina de Medicina Familiar y General; Asociación Argentina de Oncología Clínica; Asociación Argentina de Medicina Respiratoria; Sociedad Argentina de Cirugía Torácica y Asociación de Enfermería de Capital Federal. Además se contó con la presencia y respaldo del Ministerio de Salud de la Nación y la Organización Panamericana de la Salud.

El 4º Congreso Tabaco o Salud fue organizado por la AsAT junto con la Unión Antitabáquica Argentina (UATA), el Ministerio de Salud de la Nación, el Ministerio de Salud de la Provincia de Santa Fe y la Secretaría de Salud de la ciudad de Rosario . Tendrá lugar en dicha ciudad del 14 al 16 de agosto del corriente.

Mayor información en el sitio web http://www.asat.org.ar/
fuente:http://www.noticiasmedicas.es/medicina/noticias/387/1/Dieciseis-sociedades-cientificas-pediran-al-Congreso-de-la-Nacion-que-Argentina-ratifique-el-Convenio-Marco-para-el-Control-del-Tabaco/Page1.html

martes, 30 de junio de 2009

Orientación (para la comunidad) sobre el uso de mascarillas ó barbijos ante Gripe A

Actualmente, se ha comprobado que la vía principal de transmisión de persona a persona del nuevo virus de gripe de tipo A (H1N1) son las microgotas respiratorias, que se expulsan al hablar, estornudar o toser.
Cualquier persona que está en estrecho contacto (aproximadamente, 1 metro) con alguien que tiene síntomas de tipo gripal (fiebre, estornudos, tos, rinorrea, escalofríos, dolores musculares, etcétera) corre el riesgo de exponerse a las microgotas respiratorias potencialmente infecciosas.
En los entornos de atención de salud, los estudios que han evaluado las medidas para reducir la propagación de los virus respiratorios indican que el uso de mascarillas podría reducir la transmisión de la gripe.
La orientación sobre el uso de mascarillas en esos sitios se acompaña de información sobre otras medidas que pueden influir en su eficacia, como la capacitación en el uso correcto, el suministro regular y los medios adecuados para desecharlas.
Sin embargo, no se ha comprobado el beneficio de usar mascarillas en la comunidad, especialmente en espacios abiertos por contraposición a los espacios cerrados, mientras se tiene un contacto estrecho con una persona que presenta síntomas de tipo gripal. No obstante, es posible que muchas personas quieran usar mascarilla en el hogar o en la comunidad, en particular si están en contacto estrecho con una persona con síntomas de tipo gripal, por ejemplo, al cuidar de miembros de la familia. Además, el uso de la mascarilla permite que una persona con síntomas de tipo gripal se cubra la boca y la nariz, lo que ayuda a contener las microgotas respiratorias, una medida que forma parte de la higiene de la tos.

A pesar de todo, el uso incorrecto de la mascarilla puede aumentar el riesgo de transmisión en vez de reducirlo. Si se decide usar la mascarilla, hay que aplicar simultáneamente otras medidas generales para ayudar a prevenir la transmisión de persona a persona de la gripe, como son la capacitación sobre el uso correcto de la mascarilla y tener en consideración los valores culturales y personales.

Orientación general

En este informe, el término “mascarilla” designa las mascarillas caseras o improvisadas, las mascarillas para el polvo y las mascarillas quirúrgicas (también llamadas “de médico”). Pueden tener distintas formas. Con frecuencia son de un solo uso y vienen rotuladas como quirúrgicas, dentales, para procedimientos médicos, para aislamiento, para el polvo o para protección contra los rayos láser. Las que se usan fuera de los establecimientos de atención de salud también pueden estar hechas de tela, papel o materiales semejantes. Los tipos, nombres y estándares de las mascarillas varían de un país a otro. Es importante recordar que las siguientes medidas generales pueden ser más importantes que el uso de la mascarilla para prevenir la propagación de la gripe.

Para las personas sanas:

* Fomente que haya una distancia mínima (al menos 1 metro) en torno a cualquier persona con
síntomas de tipo gripal y:
* evite las aglomeraciones;
* procure no tocarse la boca ni la nariz;
* aséese las manos con frecuencia, bien sea lavándoselas con agua y jabón o usando un
desinfectante para las manos a base de alcohol, 3 especialmente si se ha tocado la boca y la
nariz o si ha tocado superficies que puedan estar contaminadas; * reduzca al mínimo el tiempo
que pasa en estrecho contacto con personas que puedan estar enfermas;
* pase el menor tiempo posible en sitios donde haya aglomeración;
* mejore la circulación del aire en su vivienda abriendo las ventanas cuanto sea posible.

Para las personas con síntomas de tipo gripal:

• quédese en casa si se siente indispuesto y siga las recomendaciones locales de salud pública;
• guarde la distancia mínima (al menos 1 metro) con respecto a las personas sanas;
• cúbrase la boca y la nariz al toser o estornudar, ya sea con un pañuelo desechable u otro
material apropiado, para contener las secreciones respiratorias. Deseche el material
inmediatamente después de usarlo o lávelo. ¡Aséese las manos inmediatamente después del
contacto con secreciones respiratorias!
• mejore la circulación del aire en su vivienda abriendo las ventanas cuanto sea posible.
Si se opta por la mascarilla, es imprescindible usarla y desecharla correctamente para
lograr que sea lo eficaz que pueda ser e impedir que aumente el riesgo de transmisión por
usarla incorrectamente.

La siguiente información sobre el uso correcto de la mascarilla está basada en las prácticas que se aplican en los centros de atención de salud:

• póngase la mascarilla cuidadosamente de modo que esta cubra la boca y la nariz, y ajústela ceñidamente para que no haya huecos entre la cara y la mascarilla
• procure no tocar la mascarilla mientras la lleva puesta : siempre que toque una mascarilla, por ejemplo, al quitársela o lavarla, aséese las manos lavándoselas con agua y jabón o usando un desinfectante para las manos a base de alcohol.
• tan pronto como la mascarilla se humedezca, cámbiela por otra que esté limpia y seca
no vuelva a usar las mascarilla desechables : deseche las mascarillas desechables después de usarlas una sola vez y elimínelas
en seguida.

Aunque a menudo se emplean mascarillas distintas de las que usa el personal sanitario (por ejemplo, mascarillas de tela, bufandas, mascarillas de papel o trapos atados sobre la nariz y la
boca), no hay información suficiente que avale su eficacia. Dichas mascarillas alternativas solo
deben usarse una vez o, si son de tela, limpiarse a fondo entre cada uso (es decir, lavándolas
con un detergente doméstico corriente a temperatura normal). Se deben retirar inmediatamente después de atender a un enfermo. Hay que lavarse las manos inmediatamente después de
quitarse la mascarilla.

Fuente: Advice on the use of mask - Infection prevention and control of epidemic- and pandemic-prone acute respiratory diseases in health care WHO Interim Guidelines (Jul 2007).
Se puede consultar en:
http://www.who.int/csr/resources/publications/WHO_CD_EPR_2007_6/en/index.html.

miércoles, 11 de junio de 2008

OXIGENOTERAPIA (II Parte)


Sistemas de Administración de Oxigeno

Mediante los sistemas de administración de oxígeno se consigue introducir el gas en la vía aérea. En el mercado existen varios de ellos, distinguiéndose según su complejidad, coste y precisión en el aporte de O2. En general, se dividen en dos grandes grupos:

1. Sistemas de bajo flujo (cánulas o gafas nasales y mascarillas simples de oxígeno).

2. Sistemas de alto flujo (mascarillas tipo Venturi, máscara con bolsa reservorio).

1. SISTEMAS DE BAJO FLUJO
Con ellos no podemos conocer la verdadera concentración de O2 del aire inspirado (FiO2*) por el paciente, ya que ésta depende no sólo del flujo de oxígeno que estamos suministrando, sino también del volumen corriente y de la frecuencia respiratoria que tenga el individuo en ese momento. Por esta razón no se deben de emplear en los pacientes con hipoxemia e hipercapnia, en los que la FiO2 a suministrar ha de ser precisa.

* FiO2 = Fracción inspiratoria de O2 (ó concentración de O2 inhalado). Puede expresarse en tanto por 1 o en tanto por ciento (100%).

1.a) Cánulas o gafas nasales

Es el sistema más usado para administrar oxígeno a bajos flujos. Es barato, fácil de usar y en general muy bien tolerado. Permite hablar, comer, dormir y expectorar sin interrumpir el aporte de O2. El flujo de oxígeno que se consigue con este dispositivo oscila entre 1-4 litros por minuto, lo que equivale a una FiO2 teórica de 24-35%, por ello es muy útil en pacientes cardiológicos con tto. prolongado con O2 (isquemia coronaria, e ICC) y ptes. EPOC.
Las gafas nasales consisten en unos tubos plásticos flexibles que se adaptan a las fosas nasales y que se mantienen sobre los pabellones auriculares.

Cuidados de enfermería:
* Controle regularmente la posición y el ajuste de la cánula nasal, ya que puede soltarse fácilmente.
* Compruebe que las fosas nasales del paciente están libres de secreciones. Si no fuese así, retire las gafas y realice limpieza e higiene de la zona.
* Vigile las zonas superiores de los pabellones auriculares y la mucosa nasal (lubrique los orificios nasales si es necesario).

1.b) Mascarillas simples de oxígeno.

Son dispositivos que cubren la boca, la nariz y el mentón del paciente. Permiten liberar concentraciones de O2 superiores al 50% con flujos bajos (6-10 litros por minuto). Interfieren para expectorar y comer y, al igual que las gafas nasales, se pueden descolocar (especialmente por la noche).
Las mascarillas son dispositivos de plástico suave y transparente. Aunque existen distintos tipos, en general poseen los siguientes elementos: Perforaciones laterales por donde sale el aire espirado, cinta elástica que sirve para ajustar la mascarilla y tira metálica adaptable que se encuentra en la parte superior de la mascarilla y sirve para adaptarla a la forma de la nariz del paciente.

Cuidados de enfermería:
* Controle regularmente que la mascarilla está en la posición correcta.
* Compruebe que la cinta no irrita el cuero cabelludo ni los pabellones auriculares.
* Vigile que no haya fugas de oxígeno por fuera de la mascarilla (especialmente hacia los ojos).
* Valore las mucosas nasal y labial y lubríquelas si es necesario.

2. SISTEMAS DE ALTO FLUJO:


Mascarilla tipo Venturi y Máscara con bolsa reservorio.

Las máscaras de Venturi permiten obtener concentraciones del O2 inspirado de una forma más exacta, independientemente del patrón ventilatorio del paciente. Están especialmente indicados en enfermos con insuficiencia respiratoria aguda grave en los que es preciso controlar la insuficiencia de forma rápida y segura. Aquí se incluyen los pacientes con hipoxemia e hipercapnia, en los que debemos asegurarnos que aumentamos la presión arterial de O2 a un nivel tolerable (entre 50-60 mmHg) pero sin abolir la respuesta ventilatoria a la hipoxemia (reflejo del centro respiratorio y receptores del CO2).
Dentro de los sistemas de alto flujo el más representativo es la mascarilla con efecto Venturi, la cual tiene las mismas características que la mascarilla simple, pero con la diferencia de que en su parte inferior posee un dispositivo que permite regular la concentración de oxígeno que se está administrando. Ello se consigue mediante un orificio o ventana regulable que posee este dispositivo en su parte inferior. En el cuerpo del dispositivo normalmente viene indicado el flujo que hay que regular para conseguir la FiO2 deseada.
El funcionamiento de la mascarilla con efecto Venturi es como sigue: desde la fuente de oxígeno se envía el gas, el cual va por la conexión que une a la fuente con la mascarilla. Cuando el O2 llega a la mascarilla, lo hace en chorro (jet de flujo alto) y por un orificio estrecho lo cual, según el principio de Bernoulli, provoca una presión negativa. Esta presión negativa es la responsable de que, a través de la ventana regulable del dispositivo de la mascarilla, se aspire aire del ambiente, consiguiéndose así la mezcla deseada.

La máscara con bolsa reservorio es una máscara simple con una bolsa de plástico resistente conectada en su porción inferior donde se halla el conector de la tubuladura desde la fuente de O2, ésta bolsa permite colectar el oxigeno en un 100% de concentración con un flujo entre 10 y 14 l/min. sin mezclar el O2 ambiente (sist. Cerrado). Es muy útil en el paciente post-ictal luego de una crisis convulsiva o en un politraumatizado con alteración ventilatoria o disnea leve a modera (CFII-III), en el IAM y en un paciente intoxicado con CO.

Seguiremos con la tercera parte, proximamente...

Exitos!

domingo, 27 de abril de 2008

Cuidados de Enfermería en la Oxigenoterapia (I parte)



La oxigenoterapia es un procedimiento terapéutico destinado a prevenir y tratar la hipoxia aumentando el contenido de oxígeno (O2) en la sangre arterial la cual se traduce en la PaO2 (normal > 60 mmhg.). Los efectos beneficiosos de esta terapia se establecieron basándose en la experiencia clínica y las publicaciones científicas que pusieron de manifiesto que la mortalidad de los pacientes con EPOC avanzada disminuye cuando reciben tratamiento con oxígeno de forma continua. Además, se ha demostrado que la calidad de vida de estos pacientes es notablemente mayor. Los factores que influyen en la oxigenación tisular son fundamentalmente la transferencia de O2 a través de la membrana alvéolo-capilar, la concentración de hemoglobina en sangre y el volumen minuto cardíaco. La existencia de una alteración en alguno de estos factores puede producir hipoxia. Muchas enfermedades respiratorias se caracterizan porque el intercambio gaseoso del pulmón no se realiza correctamente. El pulmón es incapaz de captar el oxígeno adecuadamente del aire respirado y pasarlo a la sangre, apareciendo lo que se denomina insuficiencia respiratoria. Ésta puede ser demostrada si medimos la cantidad (concentración) de oxígeno que el paciente tiene en sangre arterial, mediante una gasometría (Estado acido-base).

Oxigenoterapia en situaciones agudas
Esta indicado tratar con oxígeno de forma aguda a cualquier enfermo respiratorio que presente en sangre unas cifras de oxígeno en sangre arterial por debajo de 50 mmHg determinado en una gasometría arterial. Pacientes que estaban previamente sanos y sufren una enfermedad respiratoria aguda con valores de oxígeno en sangre arterial por debajo de 60 mmHg. Otras enfermedades agudas, con niveles de oxígeno en sangre mayores de 60 mmHg pero en las que pueden producirse cambios bruscos (por Ej. en la agudización grave del asma, en la embolia pulmonar, hemorragia graves, etc). Situaciones en las que el oxígeno en sangre arterial se mantiene en concentraciones normales pero existe hipoxemia a nivel de los tejidos por fallo cardíaco o alteraciones en la hemoglobina. Las situaciones descritas se dan en pacientes que habitualmente requieren ingreso o al menos observación hospitalaria en los servicios de urgencias. Si bien los valores de gasometría son el gold standard de diagnóstico y tratamiento con oxigeno, el enfermero entrenado puede con la mínima valoración saber si el mismo requiere de éste de manera inmediata, con lo cual no requiere de la indicación médica en sí para comenzar a administrarlo.

Indicaciones de Oxigenoterapia:
· Hipoxemia arterial. Es la indicación más frecuente. Se presenta en casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma, atelectasia, neumonía, mal de altura, neumonitis intersticial, fístulas arteriovenosas, tromboembolismo pulmonar, etc.
· Hipoxia tisular sin hipoxemia. Sucede en casos de anemia, intoxicación por cianuro, estados hipermetabólicos, hemoglobinopatías, hipotensión marcada, etc.
· Situaciones especiales (en las que está recomendado el uso de O2): infarto agudo de miocardio, fallo cardiaco, shock hipovolémico, intoxicación por monóxido de carbono y traumatismo torácico de cualquier tipo.
El objetivo de la oxigenoterapia es mantener niveles de oxigenación adecuados que eviten la hipoxia tisular. Esto se consigue cuando la presión parcial de O2 en sangre arterial alcanza valores superiores a los 60 mmHg, lo cual corresponde a una saturación de la hemoglobina del 90-95% aproximadamente (evaluable por pulsioximetría)
Pulsioximetría:
Se realiza mediante un sensor lumínico de la hemoglobina circulante en la sangre de los capilares del pulpejo de los dedos o del pabellón auricular, el cual puede ser descartable o fijo conectado por un cable a un receptor digital que registra la frecuencia cardíaca y el porcentaje de saturación (% de moléculas de oxigeno adheridas a la hemoglobina detectada en el área capilar). Posee un sistema de alarmas y sonido de latido que puede modificarse. Este sistema puede hallarse de forma individual y portátil o en monitores multiparamétricos.
Para un adecuado registro del pulsioxímetro se debe tener en cuenta:
1. Que el paciente no tenga las extremidades frías o húmedas.
2. Que no use esmalte para uñas. (otro lugar donde puede sensarlo es en dedos del pie o lóbulo del pabellón auricular).
3. Delimitar alarmas entre 85% (mínimo) y 100% (máximo).

La valoración del paciente que requiere O2 terapia debe incluir:
a) Conocer la historia del enfermo, su patología y las causas de la hipoxia.
b) Valorar la gasometría basal, ya que la PaO2 no es la misma para un paciente asmático que para otro con una neumonía y un pulmón previamente sano. El paciente EPOC por lo gral. maneja una SpO2 crónica estable entre 90 - 93 % sin sintomatología.
c) Explorar el estado de la ventilación del paciente: la frecuencia respiratoria, la forma de respiración, el volumen que ventila y la utilización o no de musculatura accesoria.
d) Valorar la repercusión hemodinámica y neurológica de la hipoxia: cianosis, palidez, piel “marmolada”, desorientación, letargo ó excitación, ansiedad, taquicardia o bradicardia, presencia de alteraciones en el ECG, etc…
e) Obtener la colaboración del paciente, manteniéndolo debidamente informado sobre la importancia de la oxigenoterapia, que no se saque el dispositivo de administración de O2, los cuidados para prevenir lesiones ulcerosas por presión en puntos de apoyo, etc...
Formas de administración de O2terapia:
Para poder administrar el oxígeno adecuadamente debemos disponer de los siguientes elementos:

Fuente de suministro de oxígeno.
Manómetro
Flujómetro (flumeter)
Humidificador.

- Fuente de suministro de oxígeno: Es el lugar en el que se almacena el oxígeno y a partir del cual se distribuye. El O2 se almacena comprimido con el fin de que quepa la mayor cantidad posible en los recipientes. Esta gran presión a la que está sometido el gas ha de ser disminuida antes de administrarlo, ya que si no dañaría el aparato respiratorio. Las fuentes de O2 pueden ser:
A ) Central de oxígeno: Se emplea en los hospitales, donde el gas se encuentra en un depósito central (tanque) que está localizado fuera de la edificación hospitalaria. Desde el tanque parte un sistema de tuberías que distribuye el oxígeno hasta las diferentes dependencias hospitalarias (toma de O2 central).
B) Tubo ó Cilindro de presión: Es la fuente empleada en atención primaria, aunque también está presente en los hospitales (en las zonas donde no haya toma de O2 central o por si esta fallara). Son recipientes metálicos alargados de mayor o menor capacidad.


- Manómetro: Al cilindro de presión se le acopla siempre un manómetro. Con el manómetro se puede medir la presión a la que se encuentra el oxígeno dentro del cilindro, lo cual se indica mediante una aguja sobre una escala graduada. Con él se regula la presión a la que sale el O2 del cilindro.
- Flujómetro: Es un dispositivo que permite controlar la cantidad de litros por minuto (flujo) que salen de la fuente de suministro de oxígeno. El flujo puede venir indicado mediante una aguja sobre una escala graduada o mediante una “bolita de metal” que sube o baja por un cilindro que también posee una escala graduada.
- Humidificador: El oxígeno se guarda comprimido y para ello hay que licuarlo, enfriarlo y secarlo. Antes de administrar el O2 hay que humidificarlo para que no reseque las vías aéreas. Ello se consigue con un humidificador, que es un recipiente al cual se le introduce agua destilada estéril hasta aproximadamente 2/3 de su capacidad. En nuestro servicio contamos con humidificadores los cuales permiten colocar otro dispositivo que es un calentador para administrar O2 húmedo y calentado.

Una vez conocidos los elementos que se emplean para administrar el oxígeno, podemos hacer una descripción del recorrido que sigue el gas: el oxígeno está en la fuente (cilindro de presión) a gran presión. Al salir de la fuente medimos esta presión (manómetro) y regulamos la presión que deseamos (perilla - manorreductor). A continuación, el oxígeno pasa por el flujómetro y en él regulamos la cantidad de litros por minuto que se van a suministrar. Finalmente, el gas pasa por el humidificador, con lo que ya está listo para que lo inhale el paciente.


En la próxima, volveremos con: Dispositivos de administración de Oxigeno...
Exitos!
Enf. Pablo Ismael Atadía

ACLS - Manual de bolsillo