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martes, 4 de agosto de 2009

Más Vivencias enfermeras: por Lic. Daniel Nuñez

Me siguen enseñando...


Son las 8hs de la mañana y me dispongo a preparar los prequirúrgicos del día.
Los lunes, miércoles y viernes tengo entre dos y tres pacientes que preparar para ir a quirófano ya que le realizan a ambos, escarectomías. Comienzo a preparar primero a María y luego a Leonardo, porque están primeros en la lista de cirugía.
Son las 8hs y en forma puntual llega Susana la hija de María con mucho frío desde su casa y con su ayuda comenzamos a lavarle la cabeza y luego el cuerpo a su mamá, después le cambiamos las sábanas y le colocamos el camisolín, las botas y el gorro, y ella, queda de esa manera preparada. Cuando llega el camillero Gastón, pasamos a María a la camilla los tres con mucha suavidad.
Susana arregla un poco la cama cuando su madre se dirige a cirugía.
Cuando vuelve María, la pasamos de la camilla a la cama y le colocamos el camisón. Susana le da la leche y la pone cómoda.
Ella se queda todo el día al lado de su madre.

La verdad es que cada día mi persona se enriquece porque puedo admirar las acciones buenas de las personas y poder así aprender. Estoy siempre mirando a nuestra profesión más allá de una inyección, de un registro, de la colocación de sondas. La profesión me abre el corazón para aprender de todos, familiares, pacientes.
Esta vez Susana, me enseñó a que tengo que seguir cuidando y disfrutando a mis padres, hermanos, amigos.
Con cuántas caricias cuida a su madre. Cuánto protege a su madre de cualquier lastimadura, de cualquier posible escara. Cuánto vale la leche que le da a la mañana, a la tarde y las comidas .Parece algo obvio pero vale.
Soy feliz porque descubro otra mirada a nuestra profesión, porque valoro las personas y los actos valiosos que ellas ejercitan.
Sigo creciendo……… ojalá que entiendan el mensaje y les sirva.




Lic. Daniel Nuñez

domingo, 24 de mayo de 2009

Más "Vivencias"...por Lic. Daniel Nuñez

Un paciente que pude contener


Un paciente del Chaco que estuvo a mi atención, llamado Julio en la habitación 108, era un paciente no demandante, tranquilo, amable, atento y con mucha paciencia. Su enfermedad era un linfoma de Hodking.
Estaba acompañado por su hija.
Lo atendí muchas veces y me transmitía mucha alegría a pesar de su enfermedad.
Cuando me enteré que le daban el alta me acerque a la habitación, retiré su acceso venoso, sus ojos estaban llorosos y comencé a preguntarle que le pasaba.
El me decía que no sabía que hacer, tenía miedo. Quería volverse al chaco estaba hastiado.
Le daban el alta del sanatorio pero se tenía que seguir haciendo la radioterapia. Lo envían a un hotel que le ofrecía su obra social. En realidad, se sentía cómodo, seguro, en el sanatorio.

Fue un momento donde me conmocionó su llanto delicado.
Ver a un hombre grande y lúcido llorar por su estado, su sentimiento de inseguridad, su sentimiento de desarraigo me incitó a reflexionar y a acompañar.
Lo escuché y luego opiné.
Le di ánimo, fuerzas y le dije verdades. Que luche por su vida hasta el último momento.
Cuántas veces nos falta ESTAR en el momento preciso y escuchar, contener.
Nosotros enfermeros tenemos momentos como estos para ayudar al prójimo.
No olvidemos que el que da mucho de sí mismo, recibe mucho de los demás………


Lic. Daniel Nuñez

domingo, 1 de marzo de 2009

Vivencias Enfermeras, por Lic. Daniel Nuñez

Volver al ruedo…….

Volví a trabajar luego de unas buenas y lindas vacaciones en la ciudad de Mendoza.
Y si… hay que volver al ruedo y comenzar el año.
Al retornar al lugar de trabajo me sentí contento de poder trabajar de lo que estudié y de lo que me gusta.
Me encontré con Don Juan un politraumatizado con escasa movilidad, la que va recuperando de a poco. Un adulto mayor muy trabajador y activo que estaba antes que yo me tome mis vacaciones.
Me alegré porque estaba mejor, lo vi más animado y movilizándose un poco más.
En ese momento, me di cuenta de cuánto habían trabajado los enfermeros en mi ausencia.
La hermana, un ejemplo, todos los días viene a darle el desayuno y a estar con él. Trata de tranquilizarlo, de que tenga paciencia.
Y me pregunto: ¿Si yo estuviese en esa situación, sin movilidad, mirando siempre al mismo techo?
Que difícil situación.
Hacerme estas preguntas me ayuda a hacer las cosas mejor y ponerme un poco en su lugar.
Su hermana me dejó de enseñanza la práctica de la hermandad, del estar cerca, del cariño, del hacer las cosas sin buscar nada a cambio.
Y Juan me dejó de enseñanza que hay que seguir viviendo con ánimo y fuerzas a pesar de los avatares de la vida. Ejercitar la paciencia y el dominio de sí.

Necesitamos parar un poquito en nuestras vidas y dar paso al descanso para poder renovarnos.
Nuestro quehacer profesional es álgido y por esto necesitamos unas merecidas vacaciones.
Deseo que tengan un buen comienzo de año y que puedan seguir aprendiendo enseñanzas de los pacientes y colegas.
Desde ya muchas gracias al Lic. Pablo y al Lic. Roberto por dejarme compartir mis humildes experiencias con el deseo que les sirva a los colegas.
Que tengan un buen 2009.

Lic. Daniel Nuñez

martes, 16 de diciembre de 2008

Felicitamos a los nuevos Enfermeros y Licenciados del 2008


Una experiencia académica y de agradecimiento

Era el 29 de noviembre de 2008 cuando llegamos todos ansiosos a rendir el último examen de la carrera de Licenciatura en la Universidad y vivimos una experiencia muy grata y ansiosa.

Me acuerdo las caras, las ansiedades, la prisa por rendir, ya nadie repasaba. Claro, qué nos podía quedar en la mente con semejante presión.

Eran las 9.20hs y llamaron a Norma a rendir. Nosotros esperando en el pasillo. El examen duró 15m y fue hermoso cuando salió. Todos nosotros felicitando a una colega por haber cumplido su objetivo.

Eso es muy valioso. Admirar los logros de los demás..

Pero también fue hermoso cuando rendimos nosotros y recibimos las mismas felicitaciones.

Cuando nos íbamos llovía a cántaros y al ir viajando decíamos con Mariela que la escuela Cruz roja Dominico ya tenía dos licenciados nuevos en su haber.
Fuimos recordando los profesores de aquella escuela que nos formó y nos incitó a seguir capacitándonos.

Gracias, Cruz roja y Universidad del Salvador.

Desde este espacio queremos agradecerle a la Cruz Roja Dominico por nuestra formación y también a seguir motivando a los demás enfermeros a seguir capacitándose para bien de cada uno de ellos y del paciente.

Empecemos por nosotros mismos a no destruir a nuestros colegas.

Construyamos una enfermería que valore a cada colega por lo que es y por lo que estudió.

Gracias Universidad por los colegas que me diste y por lo que pude aprehender de ellos.


POR LIC. DANIEL NUÑEZ

sábado, 4 de octubre de 2008

Más vivencias... Por Daniel Nuñez


Un bebe me regaló una amiga, Gabriela.

Corrían los días de Julio del año 2005, cuando comenzábamos las prácticas de enfermería del 2do año en el Hospital Pedro de Elizalde, ex Casa Cuna.
Me destinaron al sector de materno infantil y les paso a contar: “Me gustaba mucho, era una novedad para mí ver a tantos bebés llorando porque los cambiaban o porque pedían a gritos que tenían hambre. Y bueno, así era nuestra colaboración.
Les dábamos la mamadera y yo que había tenido experiencia con mis hermanos más chicos, no me acordaba mucho y tuve que aprender de nuevo. ¡Qué linda experiencia!, me sentía feliz al poder ayudar al indefenso”.
Una práctica veo que llega mi compañera Gabriela, y tuvimos una experiencia que hasta el día de hoy nos acordamos. Realizamos la higiene y el confort a Juan (NN), un bebe de 2 meses abandonado por sus padres en Constitución, lo bañamos, le colocamos talco, pañal, le dimos la mamadera y lo acostamos en su moisés.
Era impresionante como movía sus labios cuando tomaba la mamadera, hacía un tremendo ruido, nosotros nos reíamos. Lo hicimos bien, lo acondicionamos y nos quedábamos atónitos ante su candor, dulzura, pequeñez e inocencia.
Sí, Juan nos unió y fue el puntapié para comenzar una amistad con mi compañera de prácticas.
La enfermería me regaló una amiga y le estoy agradecido…
Al terminar las prácticas nos alegramos ya que a Juan le habían encontrado un lugar en una familia sustituta.

Al tener experiencias fuertes en nuestra profesión como puede ser el de un niño abandonado por los padres o atender al mismo, realizar los cuidados para que esté bien nos une a nosotros con nuestros colegas.
Eso también tiene la enfermería, integrar experiencias de vida y crecer con ellas aprendiendo.
Esta experiencia nos fortaleció, nos engrandeció, integró, alegró, motivó, nos cuestionó, y nos unió. Ahora tengo una amiga colega….
Gracias enfermería por unirme a buenas personas y seguir aprendiendo.

jueves, 31 de julio de 2008

Un colega escribe un libro...

Es un gustazo enorme como colega, pero más áun como persona, que en éste humilde blog (el cual fué pensado en particular para aquellos que se estan formando...) demos a conocer el nacimiento de un libro que refleja en sencillas y sentidas palabras todo lo que un enfermero vivencia en su constante tarea de cuidar.

El autor, el enfermero Daniel Nuñez, compañero personal de estudios en la USAL y del cual aprendo día a día sobre sus valores y sus intereses genuinos de luchar por el reconocimiento social de nuestra profesión, intenta expresar en cada relato sus sentimientos, surgidos de esas diarias experiencias, destacando los pequeños detalles profesionales pero que nos hacen grandes como personas, la ubicación del enfermero como ser en el mundo, y en su-mundo, donde además de aplicar todos los conocimientos para el adecuado cuidado de las personas, siente, piensa y vive su interioridad recolectando todo lo bueno e incluso, lo "malo" de cada situación vivida.

Es una alegría inmensa encontrar personas como Daniel, a sabiendas que no abundan aquellas que se comprometen cien por cien con sus tareas y que además dan constantemente las gracias, (como él lo hace al final de cada relato) a aquellas personas que le han enseñado a vivir, es decir, a vivir esto de ser enfermero...


FELICIDADES DANI y VAMOS POR MAS...


Pablo Atadía
Para más info sobre el libro, ver en pie de blog.

lunes, 14 de julio de 2008

VIVENCIAS ENFERMERAS IV

¡GRACIAS, JUL!

Habitación 105, cama B, ingresa un paciente joven, culto, profesor de la UBA, con una desorientación temporo-espacial, agresivo de a ratos, acompañado por su hermano y sobrino. Se comunicaba de una forma verbal pero confusa.
Comencé como hago siempre presentándome al paciente y continué tomándole los signos vitales los cuales resultaron normales menos la Tensión arterial, estaba hipertenso, claro.
A todo esto una de mis compañeras, estaba en el Office y Juliana había ido a cenar.
Al informar al médico de la hipertensión del paciente me indicó administrarle lo adecuado. Yo lo hice, administré, pero no le bajaba la presión como decimos nosotros en el pasillo.
Se le hicieron estudios de RX, Laboratorio, etc. Se movía mucho y no se como hice pero le puse una venoclísis.
Al volver a tomarle otro registro de tensión arterial, seguía hipertenso y le informo al médico de guardia, el cual, llamó al médico de Terapia y al de Uco.
Llegaron todos, comenzaron a evaluarlo. Se abre la puerta y viene Juliana y me pregunta si necesitaba algo y comenzó a colaborar, fue a buscarme un fármaco y a llamar a la Supervisora ya que el paciente se iba a trasladar a terapia para mayor control. Al rato, llegó Juliana con la supervisora y me ayudaron a tranquilizar al paciente y acondicionarlo para su pase a terapia.

Es una pregunta habitué de Juli, “Necesitas algo, Dany”, y bueno, eso es valorable y lo más rico es que uno puede aprender de una experiencia tan simple o de unas palabras tan simples o de un acto tan simple como ayudar. Un día leí un libro que se llama: “El valor de las pequeñas cosas”. Y hoy quiero dar gracias por aprender de una colega, y que hay gestos pequeños que a veces no se ven y que son muy valiosos y valorables.
Hoy aprendí algo nuevo, sí: “Cada día se aprende algo nuevo” y hoy aprendí a preguntar: “Necesitas algo, XX”.


Por Enf. Daniel Nuñez

miércoles, 25 de junio de 2008

VIVENCIAS ENFERMERAS III

DAR NO ES LO MISMO QUE DARSE

Me dirigí al piso a realizar mi trabajo eran las 19.55hs y no llegaban mis compañeros. Yo decidí comenzar con mi sector, controlando los signos vitales de mis pacientes. Luego, llego mi compañera pero nos enteramos que un compañero no venía así que tuvimos que dividirnos los pacientes los cuales eran más de lo habitual.
El día era distinto y era distinto porque pude reflexionar más de lo debido a parte de trabajar más. Se suscitaron varios pensamientos que escuche y me hicieron reflexionar.
-¿Qué le habrá pasado al colega ?
-Hagamos lo que podamos...
-La supervisora tendría que tomar pacientes...
-¿ Porqué no toman mas enfermeros ?
Luego alrededor de las 23hs. llegó un ingreso externo y una colega no quería atender al paciente ya que la situación era más trabajo.
El paciente quedó a mis cuidados y realicé lo mejor que pude mis tareas de enfermería.

Reflexioné ese día la importancia de dar lo máximo, eso nos reconforta, eso nos alivia, eso nos gratifica. A veces la especulación, nos paraliza no nos deja brindarnos.
A veces es conveniente para mi gusto construir, contribuir, no destruir, hacerse valer y comunicarse con buenos términos. Creo que eso ayuda a las buenas relaciones compartir pensamientos y compartir desacuerdos.
Dar no es lo mismo que DARSE quizás ahí esta el secreto. Quizás el darnos nos facilita el trabajo, nos gratifica.
Y en una de esa tener un paciente más nos enriquece….

por Enf. Daniel Nuñez

sábado, 17 de mayo de 2008

Ciclo de relatos de vivencias enfermeras II , por Enf. Daniel Nuñez

ORINA...Y QUÉDATE CON LO QUE SIRVE.

La necesidad a veces nos apura y más cuando se trata de una persona que nos dice “quiero hacer pis...”.
En ese momento, María, me dice esa frase cuando estoy ingresando a la sala y voy en busca de la “chata” con mis guantes y al pensar que ahí podría estar mi madre o un pariente es lo que me ayuda a tratar de calentar la misma con agua caliente y que maría esté más cómoda y no un plástico duro y frío.
Ella, se acomoda y concluye con algo que me mata: Gracias. Quizás esta frase no se escucha a menudo en gente del montón de la sociedad pero cubrir una necesidad y colaborar a satisfacerla es mi trabajo y mi orgullo. ¿Este trabajo lo haría cualquiera? Me lo pregunto y las respuestas me la dan los mismos pacientes. Flaco, que trabajo el tuyo, eh? ¿Te gusta? , es valorable lo que haces.
Que difícil sensación es sentir necesidad y necesitar la colaboración de otra persona para poder satisfacerla, me sentiría mal, digo. Por eso es que hay personas muy pudorosas en las cuales se sienten mal al pedirme poder orinar como es el caso de Ernestina, mujer de 78 años que me pide disculpas. Podría ser tu madre, me dice.
Hoy voy a la habitación 104 y me encuentro con Josefa que no controla esfínteres y me pongo a pensar y a actuar, realizo el cambio del pañal y pienso hacerlo lo mejor posible ya que algún día me puede tocar a mí y me gustaría que me atiendan bien.
Cuando ingreso a la 106 estoy con Beatriz, ella me facilita el trabajo ya que se encuentra con una sonda vesical igual pienso que al vaciar la bolsa colectora de orina lo puedo hacer con el mismo amor que lo hice con María o Josefa. Me siento bien, contento con lo que hice hoy, cubrí necesidades, puedo honrar la enfermería.

Si hoy comento lo de la orina es porque llegue a la conclusión que orinar según el diccionario es "expeler el líquido segregado por los riñones que no le sirve al organismo" y pensaba cuántas cosas nosotros debemos expeler, sacar, orinar de nuestras personalidades para ser mejores y dejar en nuestro cuerpo lo que necesitamos.
Quizás debemos pedir a otro que nos ayude a eliminar nuestras miserias, orgullos, mezquindades, falta de compromiso, falta de amor.
De esa manera la enfermería va a crecer en la medida que eliminemos cosas que no nos ayudan a crecer como profesionales para el bien del paciente.

Enf. Daniel Nuñez




lunes, 21 de abril de 2008

Ciclo de relatos sobre vivencias enfermeras. Lo esencial en el CUIDAR


LINA, SUERTE *

Cuando ingresé a mi guardia mi colega comenzó a mostrarme la evolución de cada uno de los pacientes. Al llegar a la cama de Lina me comentó que su evolución se había mantenido estable, la saludé, me miró y noté como una cierta intranquilidad. Comencé a tomar los signos vitales y los parámetros los mismos eran los correctos y habituales en ella. Sinceramente la veía ansiosa y noté que había una preocupación y hastío.
Claro, ella, como cualquier persona no hubiera querido estar ahí en esa cama días y días más el pronóstico, más la incertidumbre la ponían ansiosa. Traté de explicarle, escucharla, contenerla. Me dijo estoy cansada…
Al correr mi guardia notaba que se incrementaba su ansiedad y al tomarle la presión noté el inicio de su descompensación, su respiración comenzaba a acelerarse, su pulso además de ser rápido era irregular. Al realizar mis tareas de enfermería y viendo el cuadro cardíaco y respiratorio llamé a la doctora de guardia la cual me indicó realizar varios procedimientos más. Es difícil olvidar ese rostro tan demostrativo de descompensación. En un momento también difícil de olvidar Lina me agarró el brazo y me dijo: AYUDAME……. Luego se decidió pasar a Lina a la unidad coronaria y le dije que la iban a atender muy bien allí… Y que se quede tranquila. La pasé a la camilla y le dije: ¡SUERTE!

Cuando me dijo: "Ayúdame" sentí una de las mejores sensaciones porque descubrí la importancia de estar ahí con el paciente, darle confianza y realizar el trabajo lo mejor posible. Para eso me formé, para dar lo mejor y para AYUDAR en el momento justo. No sólo con técnicas apropiadas sino con un buen apretón de manos o una mirada llena de paz. ¡Qué momento!, ¡Qué lindo es ser ENFERMERO!, ¡Qué lindo es poder brindar humanidad!
Me di cuenta cuanto los pacientes necesitan de los enfermeros, cuantos gestos necesitan, gestos de bondad, de paciencia, de paz, de confianza, de fe, de amor, de atención.
Fue un momento de mucha integridad para mi persona y mi profesión, son momentos en los que crezco y por eso lo comparto, uno comparte lo mejor que le pasa y lo que le hace feliz.

* Escrito por el Enf. Daniel Nuñez (Enfermero Egresado de la Escuela de Enfermería de Cruz Roja Villa Domínico, Estudiante de la lic. de Enfermería de la Universidad del Salvador y sobre todo una gran persona...)

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