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lunes, 21 de abril de 2008

Ciclo de relatos sobre vivencias enfermeras. Lo esencial en el CUIDAR


LINA, SUERTE *

Cuando ingresé a mi guardia mi colega comenzó a mostrarme la evolución de cada uno de los pacientes. Al llegar a la cama de Lina me comentó que su evolución se había mantenido estable, la saludé, me miró y noté como una cierta intranquilidad. Comencé a tomar los signos vitales y los parámetros los mismos eran los correctos y habituales en ella. Sinceramente la veía ansiosa y noté que había una preocupación y hastío.
Claro, ella, como cualquier persona no hubiera querido estar ahí en esa cama días y días más el pronóstico, más la incertidumbre la ponían ansiosa. Traté de explicarle, escucharla, contenerla. Me dijo estoy cansada…
Al correr mi guardia notaba que se incrementaba su ansiedad y al tomarle la presión noté el inicio de su descompensación, su respiración comenzaba a acelerarse, su pulso además de ser rápido era irregular. Al realizar mis tareas de enfermería y viendo el cuadro cardíaco y respiratorio llamé a la doctora de guardia la cual me indicó realizar varios procedimientos más. Es difícil olvidar ese rostro tan demostrativo de descompensación. En un momento también difícil de olvidar Lina me agarró el brazo y me dijo: AYUDAME……. Luego se decidió pasar a Lina a la unidad coronaria y le dije que la iban a atender muy bien allí… Y que se quede tranquila. La pasé a la camilla y le dije: ¡SUERTE!

Cuando me dijo: "Ayúdame" sentí una de las mejores sensaciones porque descubrí la importancia de estar ahí con el paciente, darle confianza y realizar el trabajo lo mejor posible. Para eso me formé, para dar lo mejor y para AYUDAR en el momento justo. No sólo con técnicas apropiadas sino con un buen apretón de manos o una mirada llena de paz. ¡Qué momento!, ¡Qué lindo es ser ENFERMERO!, ¡Qué lindo es poder brindar humanidad!
Me di cuenta cuanto los pacientes necesitan de los enfermeros, cuantos gestos necesitan, gestos de bondad, de paciencia, de paz, de confianza, de fe, de amor, de atención.
Fue un momento de mucha integridad para mi persona y mi profesión, son momentos en los que crezco y por eso lo comparto, uno comparte lo mejor que le pasa y lo que le hace feliz.

* Escrito por el Enf. Daniel Nuñez (Enfermero Egresado de la Escuela de Enfermería de Cruz Roja Villa Domínico, Estudiante de la lic. de Enfermería de la Universidad del Salvador y sobre todo una gran persona...)

2 comentarios:

Pedro Luis Taborda dijo...

El objeto de trabajo del profesional enfermero, es una persona cuya integridad psicofísica debe recuperar el funcionamiento óptimo en el menor tiempo posible a los fines de la salud de esa persona y su bienestar. Pero esta persona-objeto de atención, es una integridad portadora de una subjetividad muy desarrollada que puede contribuir en mucho al éxito o fracaso del tratamiento al que ella misma esté sometida. Se observa la manera en que las condiciones sociales, políticas y económicas, en las que el país se encuentra inmerso, intervienen en la calidad del cuidado y atención profesionales
Toda persona que se encuentra en circunstancias de internación atraviesa una situación de crisis, donde depende tanto física como emocionalmente de otra persona, por lo general del enfermero. Esta dependencia suele transformarse en un alto nivel de demanda que se suma, en muchas ocasiones, a la actitud que los familiares de los pacientes internados presentan como conducta; diálogos y sentimientos, reflejando una representación social del enfermero, quien por estar todo el tiempo con el paciente es el profesional con quien se puede hablar en términos que se comprenden, da una palmada de apoyo, y actúa como nexo con el médico. La presión de estos factores pueden impactar en la estructura psicológica del enfermero; induciendo cambios en el comportamiento y hasta en el estilo de su práctica profesional.
Con lo expuesto he tratado de sintetizar lo que significa la humanización del cuidado. Estamos seguros, y tomando las palabras de Daniel, que vivir esos momentos nos hará sentir íntegros. “Uno comparte lo mejor que le pasa y lo que le hace feliz”


Lic. Pedro Luis Taborda
Ciudad de Córdoba
Argentina

Anónimo dijo...

Queridos colegas, EU. Pablo y Lic. Roberto, desde ya les agradezco la oportunidad que me dan de escribir mis viviencias como enfermero en adulto y anciano y poder expresar como ustedes quieren expresar con este blog el arte de cuidar en una forma holística. Por este motivo creí que mi humilde aporte podía colaborar con ustedes. Seguiré compartiendo mis vivencias no por mí sino para ante todo Honrar nuestra profesión y ustedes que tienen alumnos para que ellos también puedan escuchar o leer experiencias en donde el enfermero puede sacar provecho para crecer como persona y profesional. No se si soy el más apto para escribir pero no puedo ocultar mi alegría de ser enfermero y mi agradecimiento a mi escuela Cruz roja Domínico por la formación humana, técnica y científica que me ofrecieron, profesores e instructores. Aprovecho esta oportunidad para desearles un Feliz día internacional de la Cruz Roja (8 de mayo) y Feliz día internacional de la enfermería, 12 de mayo. Un abrazo y sabiendo que siempre tengo que seguir creciendo, Daniel

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